Tomo las decisiones guiándome
más por el corazón que por la cabeza;
más por los sueños que por la realidad.
Luego puedo confundirme o no,
dudo cada día, me pregunto si fue
lo correcto; si de verdad voy hacia
algún lado.
Mis decisiones me han llevado a
ser quien soy, a estar aquí y ahora,
a aprender de cada cosa, de cada paso.
Muchos pensaran que me confundo,
que no pienso las cosas, que esto
no es lo correcto.
Yo tengo una corazonada,
como cada vez que doy un paso.
La verdad, hasta ahora no me
ha ido tan mal.
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