lunes, 26 de septiembre de 2011
martes, 6 de septiembre de 2011
FE
Porque sus miedos le ahogaron en la oscuridad y sus palabras le ayudaron a salir de ella.
"Después de años de abandono, esta noche tengo un conato de incipiente Fe .
Alguien querido se muere y lo sabe, laceran sus verbos escritos con la tinta del miedo.
He abierto los ventanales y, al nacer los granos tempranos de la mañana, recuerdo un viaje a Egipto,
la excursión al monte Sinaí, donde nos relatan las crónicas que, a sus faldas, apareció la zarza ardiente de la Biblia, y un tal Moisés mostró al pueblo las tablas de la ley.
Dura fue, en alpargatas, la subida al monte imposible, había cientos de peregrinos cristianos que cantaban al sol y un grupo de beatas nonagenarias sospecho que empujadas por un ángel.
La recompensa a tanto esfuerzo
físico y de fe, la madrugada sublime del Sinaí
que, enmarcado con los primeros rayos del sol, parecía algo sobrenatural
( o debería decir celestial).
En ese instante de creación
sólo alcance a nombrar una palabra.: ¡Dios!
Lo vuelvo a invocar en la habitación de este hospital donde la muerte a dejado su hedor.
Poseemos dos cosas: el tiempo
y la memoria.
La nostalgia es la memoria del alma pues se vive porque se recuerda.
El tiempo hará que los pequeños gestos se ausenten
en un instante efímero que se convierte en eterno.
Ni el ángel de las beatas, ni ningún otro, vino a visitarme,
perdí el autobús y, curiosamente, rezaba por encontrar
un taxi que me devolviera a casa."
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