A veces mi cabeza va más rápido
que yo misma, que mi vida.
Mis sueños van muy por delante
de mis acciones y, a pesar de
que lo tengo muy claro,
me cuesta actuar.
Tengo mierdo, miedo al fracaso,
miedo de no ser lo que espero
de mí misma, miedo del rídiculo,
miedo de soñar demasiado.
Lucho contra mi inseguridad y
mi desconfianza a diario,
a veces gano yo y otras veces
ganan ellas.
Es una lucha continua que intento
superar, que quiero dejar atrás.
Poco a poco, día a día,
decisión tras decisión, doy un
paso más.
La balanza se va equilibrando,
yo voy ganando.
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