Al principio me costo cambiar de aires.
Irme tan lejos por cumplir mis sueños
me llego a parecer un precio excesivo.
Me agobie, dude, pero darse por vencida
no va conmigo.
Decidí seguir, luchar, equivocarme,
levantarme y aprender, sobre todo aprender.
He aprendido a esperar, a continuar,
a disfrutar del presente, a ir poco a poco,
a aprovechar las oportunidades.
Han pasado casi seis meses y sigo adaptándome.
Intento avanzar sin perderme en el camino,
mejorar sin olvidar quien soy.
Quiero seguir aprendiendo, seguir mejorando,
seguir...
pero poco a poco, sin impacientarme.
Se que todo llega, solo tengo que seguir trabajando.
Con respeto y trabajo se llega al fin del mundo,
o eso me han enseñado mis padres.
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