Podría haber tomado otras decisiones,
dedicarme a algo más normal,
más estable.
Podría haberme echado novio,
comprarme un piso y entrar en el mundo
de los muebles, las cocinas,
los cojines...
Podría haber ido de banco en banco,
consultando hipotecas, créditos, avales...
Podría haber vuelto a casa,
a los cafes diarios,
a las preguntas constantes,
a las dudas de siempre.
Podría haberme conformado
con lo de siempre,
con las conversaciones vacías,
las exigencias vanales,
las sonrisas fingidas.
Podría arrepentirme de los sueños,
la pasión, del querer.
Podría llorar, dar marcha atrás
y ser otra persona.
Podría ser todo menos complicado.
La verdad, nunca me han gustado
las cosas fáciles,
prefiero ir más allá.
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